Por fin ya he terminado de completar los laterales de la cajonera de mercería que hace unos días os comentéaquí , aquí y aquí.
Realmente ha sido estupendo ver cómo iba cambiando poco a poco .... y llegaba el día de empezar a llenar cada uno de sus 28 cajones y deshacerme de cajitas y cajitas guardando cositas. Ahora está todo más ordenadado , a la mano y a la vista....¡ hasta me han aparecido detalles que no sabía dónde estaban ! Es lo que suele ocurrir. Por suerte , no he perdido el móvil como simpáticamente dijo Maria Helene.

Os cuento cómo ha ido la cosa. Dudé entre forrarlo de tela o de papel. Decisión que rápidamente resolví pensando en la cantidad de tela armario que tenía que cubrir y el gasto que tenía que hacer. Estaba claro que quería cubrir los frontales de los cajones . También estaba el inconveniente de la limpieza. La tela en un armario forrada resulta divina pero difícil de limpiar, y con el paso del tiempo.... mejor papel.

Me decanté por un papel en decoupage del que ya tenía un pliego , uno muy estilo francés y rememorando el estilo toile de Jouy que tanto nos gusta a la mayoría .

Sólo fue cuestión de cerciorarse que podía hacerme con más en la papelería de manualidades habitual , en mi ciudad.
Por si alguna le gusta , lo tienen en Chopo y a mí me ha costado 1.90 euros el pliego de un tamaño similar al de la cartulina grande.


Ahora venía la cuestión del pegado. Primero opté por la cola blanca, probando en la parte inferior . Así si había errores , quedaría menos a la vista. Siempre hay que ser algo precavida . La cosa no fue muy bien. Costaba trabajo que aquello cayera a lo suyo sin dejar alguna arruguilla. Decisión : cinta de doble cara, esa amiga inseparable que me acompaña ultimamente en muchos trabajos.

Aplicado el cuento, empapelé los laterales colocando esa cinta de un dedo de ancha, más o menos, cada palmo más o menos también. Ahora estaba la cuestión del estampado del papel. Tuve que ir casando los dibujos. Esto es importante si hay rayas o figuras... que no deben quedar lisiadas las pobres. Con la técnica del empapelado de pared, enrollé el pliego a medida y fui pegándolo poco a poco y luego alisando con las manos del centro hacia afuera.





Combiné este papel con otro que tenía . Un pliego con flor de lis , fondo beige y uns diminutos puntitos dorados ,que hacen del pliego una preciosidad. Tampoco era cuestión de de que aquello pareciera " un bloque " y algo que contrastara se hacía necesario.Éste en cuestión de uno de los que traje de Italia y allí utilizan para el forrado de objetos de escritorio.

Para evitar el roce del papel , su ensucie y su despegado, decidí forrar los cajones , también con cinta de doble cara, por su cara interior.
También hubo que casar los dibujos , con lo que me supuso algo de desperdicie de papel, que quedará para otros menesteres.

Luego quedaron los detalles " de costurera" ...... unas puntillas anchas en algodón para tapar una separación en madera , hacia la mitad. Otras en dos anchos para embellecer los tiradores. También con cinta de doble cara. Cinta de raso a tono para enmarcar la parte superior junto con puntilla en granate , de la que traje de la feria de Creativa .....Y por último un bordado en la parte superior que diera una " clara pista" de lo que allí dentro había.

Mi idea es hacer unos sencillos letreros bordados con el mismo lino y mismo hilo para indicar lo que contienen algunos de los cajones.

La colección de hilos de DMC, las cintas, las flores, los botones más especiales , los hilos de seda, los de algodón tintados ,los accesorios de mercería ... y dos últimos cajones para algunas cosillas de scrap.
Aún he dejado algunos de arriba para terminar de llenarlos con el tiempo.
¡Ah! La parte de abajo tiene una puerta abatible que hace de " escondite" y.......¡ encima todo el armario tiene ruedas !





Y aquí una visión general de los cajones abiertos.



¿ Qué más puedo decir ? Que me siento muy satisfecha y me gusta mucho el resultado..... al fin y al cabo mi habitación de costura es como un pequeño reino dentro de mi casa , en el que voy recogiendo las cosas que me gustan y al que van llegando piezas de ternura.
 
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